Comunidad de El Peñusco revive el Velorio a la Santísima Cruz de Mayo tras tres años de ausencia

La plazoleta al Santo Madero del caserío El Peñusco (norte de la parroquia Agua Viva) fue escenario del cierre del ciclo de la Cruz, en una emotiva jornada que contó con la participación de la agrupación Tamunangueros de Agua Viva, Patrimonio Cultural del municipio Palavecino.

En un encuentro que exaltó las raíces devocionales y agrícolas de la zona, la comunidad de El Peñusco —ubicada en el extremo norte de la parroquia Agua Viva, dentro del área de aprovechamiento agrícola del Turbio— celebró este sábado 30 de mayo el tradicional Velorio a la Santísima Cruz de Mayo, acto central para el cierre del ciclo de la Cruz. La actividad se llevó a cabo en la plazoleta al Santo Madero, un espacio cuya construcción fue gestionada hace 23 años por la señora Marlene Bravo, impulsora de esta manifestación cultural en el caserío.

El evento contó con la destacada participación de la agrupación Tamunangueros de Agua Viva, dirigida por el joven Andrés Salguero, y declarada Patrimonio Cultural del municipio Palavecino gracias a sus 98 años de trayectoria ininterrumpida. La devoción por la Cruz de Mayo es parte esencial de sus raíces, y el grupo incluye en su repertorio anual el canto a la Cruz, al que algunos denominan “de la fertilidad”, en alusión a la gratitud por las cosechas.

Luego de tres años de ausencia en esta comunidad, la cooperación entre los lugareños —entre ellos el señor José Antonio Zambrano, la señora Marlene Bravo, y el cronista parroquial—, así como el respaldo de la agrupación, hicieron posible reeditar este encuentro. El vocero del consejo comunal, Johan Sánchez, tomó la palabra para agradecer y exaltar la reunión devota, señalando que “nos une en nuestras raíces, tomando en cuenta la vocación agrícola de la zona, símbolo de gratitud por la fertilidad de las cosechas”. Sánchez expresó, además, el deseo de que el próximo año la participación sea aún mayor.

El repertorio de cantos incluyó la salve cotidiana, la salve a la Cruz, así como tonos y décimas dedicadas a la Santa Cruz. La jornada de veneración culminó con un suculento sancocho compartido en el parador turístico El Caney de Chichito, sellando así un regreso esperado por la comunidad.

Cabe destacar que el caserío El Peñusco se encuentra en el extremo norte de la parroquia Agua Viva, y esta actividad representa un hito en la revitalización de las tradiciones locales, gracias al esfuerzo conjunto de los habitantes, los cultores y las autoridades parroquiales.

Con información, vídeos y fotos: José Luis Sotillo