Agua Viva celebra 28 años de vida parroquial, y el cronista José Luis Sotillo siembra identidad en las nuevas generaciones

En el marco del vigésimo octavo aniversario de la promulgación de Agua Viva como parroquia, el cronista parroquial, licenciado José Luis Sotillo, ha desplegado un conjunto de actividades orientadas a fortalecer el sentido de pertenencia y la memoria histórica entre los habitantes de esta comunidad palavecinense.

Las conmemoraciones iniciaron con un encuentro pedagógico en el liceo Argimiro Gabaldón Márquez, ubicado en el sector Las Cuibas, jurisdicción de la parroquia Agua Viva. Durante su intervención, Sotillo realizó un recorrido por los esfuerzos iniciados en 1997, cuando un complejo e importante grupo de dirigentes vecinales impulsó la creación de esta parroquia, cumpliendo con todos los parámetros legales ante la extinta Asamblea Legislativa y el Concejo Municipal. Dichas aspiraciones se materializaron el 11 de junio de 1998, mediante la reforma a la Ley de División Político Territorial del estado Lara.

En su disertación, el cronista no pasó por alto algunos significados toponímicos, en especial el de «Terepaima». Según una hipótesis de investigación llevada a cabo por él mismo, dicho vocablo significa «Hígado grande que emana leche» o «Montaña que emana leche», asociado al complejo natural de las atapaimas (Plumería pudica), que se localizan de manera sobreabundante en el extremo norte del referido parque nacional.

Aprovechando la semana aniversario de la mencionada institución educativa, el cronista local disertó primeramente sobre las razones que lo llevaron a sugerir a los directivos del plantel asumir el epónimo «Argimiro Gabaldón Márquez» como titular identificativo del liceo. En la charla, explicó los dos momentos históricos en los cuales, por circunstancias históricas, Argimipo Gabaldón estuvo en la vasta región de Las Cuibas.

El primer momento, entre 1946 y 1947, conformó una cooperativa de trabajadores agrícolas y criadores de caprinos, además de una imprenta clandestina y un botiquín de salud colectivo en beneficio de los escasos pobladores de aquellos años.

El segundo momento, entre 1956 y 1957, en esta última etapa, conformó —según reseñaron algunos apasionados a la radiodifusión— una radio clandestina portátil con el nombre de «Radio Liberación», que sirvió como equipo móvil contra la dictadura de aquel entonces.

De esta manera, a cada sección del plantel le correspondió cantar cumpleaños doble, tanto a la parroquia como al liceo. El cronista finalizó sus palabras elogiando el trabajo desarrollado por los profesores en sus distintas áreas de estudio, y reconociendo especialmente la labor enarbolada por los estudiantes, a quienes invitó a seguir esforzándose y a dejar en alto tanto la imagen del epónimo como la suya propia como jóvenes gestores de la identidad local.

Con colaboración información y fotos:José Luis Sotillo J.